Asuntos Públicos – Anaya en el banquillo

Eduardo Coronel Chiu

Anaya en el banquillo

Como a cada santo que le llega su fiestecita. Ahora es el turno de Ricardo Anaya Cortés, el candidato a la presidencia de la República de la coalición PAN-PRD-MC, envuelto en un escándalo de corrupción que ya rebasó el plano de los medios de comunicación para ser un tema de investigación de la Procuraduría General de la República (PGR).
El enriquecimiento familiar que le señalaron hace varios meses en su natal Querétaro, una fortuna inmobiliaria exhibida a nombre de su parentela, entre ellos, su suegro, un genio de las finanzas, según Anaya (su Tony Macías), retorna en este punto del proceso electoral en una mezcla mediática- judicial para cuestionar ante la opinión pública y el electorado la honestidad presumida por el polémico candidato a la presidencia de la República.
Se le atribuyen a Anaya beneficios ilegales por lavado de dinero. El tema se reabrió hace unos días a partir de la denuncia presentada por un abogado en nombre de dos participantes en la red construida para triangular operaciones simuladas donde se reproduce el modelo ya popularizado en el imaginario colectivo: testaferros, empresas fantasmas, paraísos fiscales, operaciones simuladas, dinero ilícito de origen, transformado al final de la cadena en dinero blanqueado, presentable como legal.
La lavandería de Anaya tendría como punto de partida en Querétaro la compra en 2014 de un terreno en 10 millones de pesos- por medio de una empresa controlada por él y su súper suegro, a una persona señalada como su operador financiero, Manuel Barreiro, clave del negocio; y la venta del mismo bien, en 2016 como nave industrial en 54 millones de pesos, a una empresa fachada- Manhattan Masterplant Development. Los denunciantes se dicen contratados por Barreiro para montar la estructura financiera que le haría llegar los fondos al hoy candidato a la presidencia de la República por la coalición Por México al Frente.
Efecto electoral 
No pasaría el tema de habladurías y fricciones con los medios de comunicación que se ocupen del asunto, entre exigencias de derecho de réplica y demandas por daño moral del “agraviado” Anaya, de no ser porque la PGR ya oficializó su intervención. Confirmó no solo que Anaya tiene abierta una investigación por presunto lavado de dinero, sino que llamó a declarar al supuesto operador del negocio, Manuel Barreiro, a quien dictó una alerta migratoria para que no salga del país, aunque también hay versiones de que ya fue “ubicado” en Canadá.
En respuesta Anaya alega que se trata de una guerra sucia del gobierno federal para apuntalar la campaña de José Antonio Meade, candidato del PRI-PVEM-PANAL a la presidencia de la República; probablemente no le falte razón, en política se dice no hay casualidades, pero tampoco se descarta que en realidad se haya descubierto la operación de lavado de dinero y que se aproveche políticamente; el que sea candidato a la presidencia no lo exime de la transparencia ni debe garantizarle impunidad.
Impacto en Veracruz 
La confrontación de Anaya con el gobierno de Peña, es evidente, sube de tono. Habrá que ver el efecto que produce la exposición de su expediente de lavado de dinero en las preferencias electorales; por lo pronto se coloca como un obvio tema de corrupción en el escenario electoral, no se duda estará en la agenda de los debates entre candidatos. Otro ángulo de las consecuencias será su proyección hacia los grupos políticos aliados, por ejemplo, en Veracruz, donde Anaya confía en el control político y operación electoral del gobernador Yunes, acreditado tanto en la recurrencia de giras de proselitismo al estado como en todas las concesiones que le ha otorgado al gobernador Yunes y a su grupo personal, desde la candidatura a gobernador para su hijo y la senaduría plurinominal para su favorita.
La corrupción de Anaya, como tema nuevo lanzado en ofensiva de campaña negra puede salpicar la agenda de Veracruz. En el nuevo giro que se observa en la estrategia electoral del Gobierno Federal y el PRI ¿reabrirán en la PGR los expedientes penales de las denuncias de enriquecimiento del gobernador Yunes y su familia? Ya se verá.
Topar con paredes 
El candidato José Antonio Meade ayer se echó en brazos de los viejos priistas. Incorporó a su estructura de campaña a varios mitos del partido; al ex secretario de gobernación Miguel Osorio Chong, ex aspirante a la candidatura a la presidencia de la República, quien será candidato plurinominal al senado, lo nombró coordinador de la campaña de los senadores. Rescató a Manlio Fabio Beltrones ex presidente nacional del PRI, entre otros cargos, como coordinador de campaña en la primera circunscripción y a Beatriz Paredes, también ex presidenta del PRI, para la tercera circunscripción que comprende siete estados del sur, incluido Veracruz, donde Paredes ha hecho grandes amigas. A ver si sirven de algo para sacar al PRI del tercer lugar y meterlo a la competencia.