Asuntos Públicos – Caso Anaya: móvil político y caso penal, mezclados

Eduardo Coronel Chiu

Caso Anaya: móvil político y caso penal, mezclados

Es claro que el mayor ruido a la legitimidad del proceso electoral en curso radica en el expediente abierto por la PGR en contra de Ricardo Anaya, candidato del Frente PAN-PRD-MC a la Presidencia de la República, por su presunta participación en operaciones de lavado de dinero.
Las consecuencias electorales de la intervención gubernamental, aun inciertas para todos los actores, tanto para el gobierno como para los principales candidatos, incluido el involucrado, dependerán de la forma y el tiempo en que tenga su desenlace este candente tema que se advierte ahora crucial para el curso de las diversas campañas electorales y las intenciones de voto hacia el primero de julio próximo.
Una vez instalado el tema en la opinión pública, divulgados los detalles de la operación inmobiliaria escudriñada, los testimonios y la detección de la empresa fachada y el beneficio para Anaya de más de 40 millones de pesos, se observan reacciones diversas y encontradas; era de esperarse, el público no es homogéneo y tiene actitudes políticas plurales. Por un lado, hay quienes no dudan en la posibilidad de que Anaya esté implicado en hechos delictivos, pero tampoco faltan los convencidos de que la acción penal esté sesgada para derribar al candidato que ocupa el segundo lugar en las encuestas, a fin de levantar la campaña del candidato del PRI, José Antonio Meade.
Al cierre de la semana, junto con el estrechamiento fiscal y ministerial del cerco a Anaya y a su presunto socio en el lavado de dinero y la victimización que escenifica el señalado, se subieron a la escena un grupo de intelectuales que recordaron el intento de juicio de desafuero contra AMLO en 2005 y la polarización social que entonces se causó, exhortando al presidente Enrique Peña para que se conduzca con imparcialidad en el proceso electoral.
Entre el uso faccioso de la PGR y la impunidad
La lógica del asunto no es simple y pone en conflicto cuestiones de estricto derecho con el interés político de los actores, por demás, no diferenciables en algunas perspectivas. Si Anaya es responsable de la comisión de un delito, ¿debe dejársele impune para que no se diga que hay intervención del gobierno en la elección? Por otro lado, si se le acusa, no faltarán los que juzguen que los motivos son únicamente de orden político.
Activada la maquinaria, ya no es momento de detenerla. La demora en resolver no contribuye a la credibilidad del proceso electoral. El caso Anaya hoy entre el uso faccioso de la PGR y la impunidad debe avanzar a la siguiente etapa, si hay pruebas suficientes proceder en su contra, imputarlo legalmente; y si no las hay regresar a la fiera a su jaula.
Cómo salir del tercero
Mientras tanto, los del PRI y sus candidatos a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, y a gobernador del estado, Pepe Yunes Zorrilla, buscan cómo salir del tercer lugar en las preferencias electorales.
Condicionados en sus intervenciones en actos públicos y los contenidos de sus discursos por las reglas de la intercampaña, bajo la prohibición de promover el voto a su favor, organizan sus equipos de campaña y emiten mensajes aún centrados a su militancia. Ayer Meade aprovechó el aniversario del PRI para relanzar su candidatura “ciudadana” pero priista. Convocó a la militancia a la que antes le pidió: “háganme suyo”, a “dar la batalla de sus vidas en las elecciones” que vienen. Lo mismo evocó a Colosio, como aquel ve un México con sed y hambre de justicia, a Jesús Reyes Heroles y a Enrique Peña Nieto y a otros priistas históricos; además le echó cacayacas a sus competidores sin nombrarlos. El retrato hablado de AMLO, “no regresaremos a un México de caudillos ni de Mesías; nadie puede dejar de explicar de qué ha vivido”. Y para Anaya: los del PRI “exigen que se castigue a quienes han violado la ley sean del partido que sean”, y más directo, “ningún candidato puede usar la contienda para lavar sus culpas y su dinero. No hay cortina de humo que valga. El que la hace, debe pagarla”.
Por su parte, Pepe Yunes acudió este sábado a un encuentro con los enviados del Comité Nacional a reforzar al PRI de Veracruz. Vino la coordinadora de la campaña de Meade en la tercera circunscripción, Beatriz Paredes Rangel, a darle posesión al delegado del CEN en el estado, José Antonio Rojo García de Alva, hidalguense del grupo de Miguel Osorio Chong. La reunión fue un intercambio de elogios entre los cuadros priistas. A base de porras no van a levantar.