Asuntos Públicos – De chiles que no embonan y compras en Salud

Eduardo Coronel Chiu

El Gobierno del Estado sigue extraviado en su relación con periodistas y medios de comunicación.
Ayer volvieron a exhibirse, está vez representado por el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, a quien inexplicablemente enviaron en solitario, indiferentes de su incontinencia verbal, a presentar a periodistas un programa del estado para atención médica al gremio, durante este mes, alusivo a la conmemoración de la libertad de expresión (7 de junio).
Se hizo viral su folclórica y alburera respuesta “a ustedes no hay ningún chile que les embone”, cuando le preguntaron, otra vez, sobre una de las compras de medicinas efectuada directamente a la empresa Abisalud, con la que se liga a un político del partido Morena en Jalisco. (Por cierto, la misma frase alburera la usó Enrique Peña Nieto siendo Presidente de la República, en respuesta a AMLO, que cuestionaba la captura de Javier Duarte como “chivo expiatorio”).
Pero volviendo a Ramos Alor, si le hubieran preguntado cómo gasta sus propios ingresos, a quien le compra, a cuál precio y sus razones, pasaría cualquier negativa, pero lo interrogaron sobre el ejercicio de recursos públicos, en los que por ley está sujeto al escrutinio, a la transparencia y la rendición de cuentas. Los periodistas ejercían el derecho a la información, no iban a que los albureara y menos a que pretendiera dar lecciones de ética periodística.
Adquisiciones directas, sin justificar
Más allá del albur y la precaria idea que tiene Ramos Alor del servicio público –no es suficiente que sea en lo personal un buen médico y tenga buenos propósitos–, lo cierto es que la secretaría a su cargo es una de las áreas del actual gobierno más cuestionadas por las adquisiciones de bienes y servicios.
El caso de la mencionada Abisalud, a la que compraron sin licitación pública medicinas por 36.5 millones de pesos, es la de más escándalo por las implicaciones de favorecimiento a un empresario de la 4T y que el tema se reveló en un reportaje de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Pero no es la única. Como se publicó en este medio, durante los primeros 4 meses de la actual administración la Secretaría de Salud ejerció 643 millones de pesos en compras por dedazo, brincando los supuestos de ley que obligan a la licitación pública o a la invitación de cuando menos tres proveedores. Asignaron discrecionalmente más de 40 contratos, algunos hasta por 104 millones de pesos para periodos breves, incluso de un par de meses. La mayoría de las empresas beneficiadas son recién llegadas con el sello de la 4T, aunque algunas las refrendaron Estas adquisiciones están reportadas en su página de transparencia de manera incompleta; no están documentadas ni justificadas conforme la ley.
No hay conspiraciones ni chiles que no embonen, simplemente el secretario de Salud, cómo los demás servidores públicos, están obligados a transparentar y justificar el uso de los recursos públicos. En contraparte, los trabajadores de medios de comunicación ejercen el propio derecho a la información y contribuyen a que éste sea efectivo también al resto de la sociedad.
No es caso aislado
El desplante de Ramos Alor con la prensa no es aislado en el actual Gobierno del Estado. El secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros, ha pretendido intimidar a los periodistas que no aplauden las causas gubernamentales; como se recuerda, en el marco de sus conflictos políticos con el fiscal Jorge Winckler soltó el reto de que la nueva ofensiva sería ocasión para “ver quién está del lado de los veracruzanos y quién quiere ser cómplice de un pequeño grupo de personas que ni siquiera son veracruzanas”, “y esto va para todos los veracruzanos, incluidos los periodistas”. También consta el precedente con la prensa del propio gobernador Cuitláhuac García y su burlona expresión del “¡Uyyy, qué grave!”, acompañado de la mímica del manoteo, cuando le cuestionaron por no dar respuesta de acceso a la información al arrendamiento con presunto sobreprecio de patrullas de seguridad pública. Eso sí, se declaran honestos y quieren que su dicho reemplace a la transparencia y la rendición de cuentas.
Líder de Morena sigue contra la re elección de Portilla
Por segunda ocasión, ayer el diputado Javier Gómez Cazarín, líder del grupo legislativo de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado se pronunció contra la reelección de Lorenzo Antonio Portilla como titular del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis).
Aunque nuevamente dijo opinar de manera personal, su influencia entre los diputados de Morena es considerable, lo que hace incierta la reelección en el Orfis pese a que el oportunista auditor Toño Farsilla ya hace méritos en la ofensiva instruida contra la administración del ex gobernador Miguel Ángel Yunes. Por otro lado, alientan la reelección de Portilla dentro de la bancada de Morena el diputado José Manuel Pozos Castro, presidente de la Mesa Directiva, y el diputado Erick Domínguez Vázquez, presidente de la Comisión de Vigilancia.
Al margen de la burla que sería permitir reelegirse a Portilla por siete años más, sabida su actuación servil y convenenciera, no institucional, la decisión quedará en la aritmética de los votos de los diputados. Ya se verá en septiembre con cuántos votos cuenta de los 34 que se necesitan. Pero si otras decisiones de mayoría calificada el grupo de Morena no las ha podido conseguir aún unificados, menos si están divididos. Aparte de que los del PAN, salvo un par de cooptados de la 4T, seguramente irán en contra de Portilla, luego de su más reciente cambio de chaqueta. Los obscuros pozos (castro) de los deseos reeleccionistas de Portilla podrían quedar en una farsilla de Toño.