Asuntos Públicos – El pacto con Edel

Eduardo Coronel Chiu

La imagen difundida del trío en Palacio de Gobierno, las declaraciones y comunicados de los participantes, como subtexto de la escena, rebasan el rutinario significado explícito del evento.
Es obvio que hay más que una simple reunión de diálogo o coordinación institucional en el encuentro de este sábado de los representantes de los tres poderes del estado.
No es muy difícil deducir que el gobernador Cuitláhuac García finalmente llegó a un acuerdo político, ahora no revelado pero que en su momento aflorará, con el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, el yunista (antes fidelista) Edel Álvarez Peña, y que llevaron como decoración y relleno a la foto al diputado José Manuel Pozos Castro, presidente de la Mesa Directiva del Congreso, también multi chaquetas, antes del PRI, luego del PAN, del PES y ahora de Morena.
En condiciones normales de colaboración entre poderes del estado no habría nada extraño en una reunión de ese tipo, y tampoco necesidad de difundirla; pero presupone un pacto con el “externo”, el contexto de las marcas de grupo y posiciones de los actores en el proceso político del estado: la alternancia del partido Morena en el Ejecutivo y de control mayoritario en el legislativo frente a la permanencia del presidente del poder judicial, un aliado y socio del ex gobernador Yunes, grupo con el cual los de Morena están enfrentados.
De la reserva a la aceptación
Desde la derrota electoral del grupo de Yunes, Edel Álvarez buscó puentes para tenderse con el nuevo gobernador Cuitláhuac García.
Es sabido que fue apadrinado por la poderosa secretaria de Energía, Rocío Nahle, con intereses y contactos en Coatzacoalcos como Edel, quien ya estaba casi adentro, cuando en la primera semana de diciembre, a unos días de haber rendido protesta como gobernador Cuitláhuac García, desde el Poder Judicial la juez de control abrió la puerta del penal de Pacho Viejo a los duartistas en proceso; cambió la prisión preventiva como medida cautelar a Francisco Valencia, Mauricio Audirac y Arturo Bermúdez para permitirles seguir el proceso en libertad. Y se hizo un escándalo político.
Como se recuerda, aunque el Gobierno del Estado responsabilizó de la liberación “negociada” al Fiscal Jorge Winckler, otro de los plantados por el ex gobernador Yunes, cuya remoción ha sido y es un objetivo central del nuevo gobierno, el gobernador Cuitláhuac también puso distancia del magistrado Edel Álvarez. Canceló el desayuno de “bienvenida” que ya tenía organizado Edel y su corte de magistrados y jueces hasta “cerciorarme si él también está involucrado en esos aberrantes hechos”.
No se sabe si Cuitláhuac investigó o no, lo cierto es que Edel tuvo la oportunidad de hacer un doble juego; por un lado, ante su socio Yunes, se hizo el sorprendido de la actuación de la jueza que operó la liberación de los duartistas, se encubrió en su “libertad de jurisdicción” para resolver y la cambió a un distrito de castigo a Ozuluama y luego a Misantla. Por el otro, se mantuvo en la indefinición de cómo actuaría el Poder Judicial como órgano de sentencia en el juicio político instaurado por el Congreso para destituir al fiscal Jorge Winckler, aunque enviando señales a los de Morena en que estaría con ellos. Para su fortuna, como los juicios políticos no prosperaron en el Congreso ante la división de los diputados, inclusive los del Morena, Edel no tuvo que exhibir sus lealtades, ni pagar el costo de la decisión. Hasta ahora.
La cooperación entre poderes
Dada la distribución constitucional de atribuciones entre los tres poderes del estado, desde el punto de vista del Ejecutivo, su relación estrecha y directa es con el Poder Legislativo, no con el Judicial. La mayoría de los actos que requieren la cooperación de poderes para formar una decisión son entre el gobernador y el Congreso, desde el proceso para elaborar y promulgar las leyes, efectuar ciertos nombramientos, contratar o reestructurar créditos hasta aprobar los presupuestos, rendir informes de gobierno y de cuenta pública. El Poder Judicial tiene su propia esfera en campo de la aplicación de la ley en controversias, la función jurisdiccional, la cual se desarrolla sin injerencia directa del Ejecutivo, ni necesidad de colaboración para las decisiones judiciales.
El Gobierno del Estado en su caso requiere de modo indispensable de la cooperación del Congreso del Estado en la agenda actual; tienen pendientes los nombramientos de magistrados, la aprobación del Plan Veracruzano de Desarrollo, la autorización de créditos para infraestructura social y reestructurar la deuda pública del estado y los municipios, entre otros. ¿Cuáles son los temas de la agenda del Poder Ejecutivo con el Poder Judicial?
La cuota de Edel
El que está pendiente no le conviene en nada a Edel; la fiscalización de los amañados y onerosos contratos licitados para construir 20 ciudades judiciales, hasta por 5 mil 100 millones de pesos, en asociación público-privada en favor de sus socios comunes con Yunes, por cierto denunciados por Cuitláhuac en campaña electoral, son tema del Congreso y el Órgano de Fiscalización.
Por otra parte, Edel termina su periodo como presidente del Poder Judicial a fin de año. ¿Qué entregará a cambio de su admisión en la mesa de coordinación institucional entre los poderes del estado y salvar su pellejo por los probables desvíos en la adjudicación de los contratos para las ciudades judiciales?, ¿traicionará a su socio Yunes en la eventual reanimación de juicios políticos contra Winckler? No tardará en saberse. Lo cierto es que Nahle, por el ojo de la aguja, ya lo metió a la 4T en Veracruz.