Asuntos Públicos – Fiesta del centenario

Eduardo Coronel Chiu

No dejó pasar la ocasión el presidente Andrés Manuel López Obrador para celebrar ayer en Palacio Nacional con un informe triunfalista ante invitados sus primeros 100 días de gloria en el Gobierno de la República.
Tanto ha hablado no solo a partir que asumió el Poder Ejecutivo federal, sino desde antes, que no dijo nada nuevo, solo recapituló sus “logros” legislativos, de austeridad, combate a la corrupción, proyectos de inversión y el viraje a una política social de subsidio expansivo en este breve e hiperactivo periodo.
Pese a que varias de las medidas han sido controvertidas, otras apenas inician y no se puede aún evaluar sus resultados, para la celebración del centenario basta el discurso entre chabacano y grandilocuente de “trascendencia histórica” del líder político del momento; se deleita con la ausencia de contrapesos políticos y la aprobación abrumadora que se sabe ha venido creciendo y es ahora mayor inclusive que cuando fue electo.
Presumió AMLO ya haber cumplido con 62 de los 100 compromisos hechos al inicio de su gobierno, 38 estarían por cumplirse; aunque reconoció que no ha bajado la delincuencia, dijo, apenas la han contenido, esto a diferencia de las cuentas alegres locales de Hugo Pistolas Gutiérrez Maldonado, que maquilla cifras para pretender sin credibilidad que aquí la incidencia delictiva si disminuyó en ¡42%!
Por otro lado, contra los pronósticos, AMLO vaticina que durante su sexenio la economía crecerá al 4% anual en promedio. El doble que en 36 años de gobiernos neoliberales, eso dice.
En el evento que se calificó de “sencillo” en comparación con actos de otras presidencias imperiales, AMLO contó con la representación de los otros poderes de la unión, a su lado, el presidente de la Corte, Arturo Saldívar, y los presidentes de la Cámara de Diputados y de Senadores del Congreso de Unión, respectivamente, Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres, estos militantes de Morena, el mismo partido del presidente, sin que hubiera ninguno de los partidos políticos de oposición. Dentro de los 600 invitados estuvieron representantes del sector empresarial y al menos 10 gobernadores de estados, incluido Cuitláhuac García, lo que explica su ausencia ayer de Veracruz y la omisión aquí de cualquier réplica del ceremonial conmemorativo de los primeros 100 días de gobierno. El sol del sistema político actual, obvio, es AMLO.
Ya pasó la fiesta del centenario de días, ahora a seguirle dando, que de rollos no se vive.
Incendio, motín y cierre de válvulas
Al margen de la fiesta, en Veracruz no fue un día tranquilo. Se presentó la primera emergencia de desastre natural relevante para el actual Gobierno del Estado con el incendio forestal en Las Vigas. Según los reportes el incendio originado en el ejido Toxtlacoaya arrasaba cientos de hectáreas, solo podía combatirse desde el aire con helicópteros, lo que dificulta las tareas, y por la noche apenas habían cercado un espacio del 20% del total en llamas. Hubo que evacuar a cerca de 2 mil personas y aunque se mencionaba una diversidad de siglas participantes, desde Sedena a Conafor hasta Protección Civil, no había para cuando extinguir el incendio que se expandía hacia áreas naturales protegidas.
No pasó a mayores, pero detonó la alarma la presunta riña entre 30 internos del Penal de La Toma en Amatlán de los Reyes. De seguridad pública reportaron controlada la situación, aunque no dejó de recordarse que en ese mismo penal, el año pasado, un motín de reos causó la muerte de 7 policías y más de 70 heridos.
Otra vez la guerra del agua en Tatahuicapan. Desde el domingo un grupo de campesinos cerró de nuevo las válvulas de la presa Yuribia cortando el suministro de agua a los municipios de Coatzacoalcos y Minatitlán. Exigen que el Gobierno del Estado cumpla con el antiguo convenio suscrito en el gobierno de Duarte, por el cual se les entregaba 2.5 millones de pesos mensuales a cambio de no cerrar la llave. Ayer continuaba tomada la presa y no había nadie del Gobierno del Estado que negociara o instruyera el desalojo.
La situación es un reto a la capacidad del actual gobierno para resolver problemas que involucran conflicto de intereses y de aplicación de la ley, las alternativas de decisión se estrechan, mientras la falta de agua agrava la delicada condición de los municipios del sureste.