Asuntos Públicos – Portilla, contra la austeridad republicana

Eduardo Coronel Chiu

Contra la disposición del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de que ningún funcionario público debe recibir un sueldo mayor al de él, que tiene la máxima responsabilidad de la Nación, Lorenzo Antonio Portilla Auditor del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) en Veracruz, lo supera por mucho, al igual que al gobernador del estado, Cuitláhuac García Jiménez.
Puede comprobarse que su ingreso mensual como Auditor General es de 176 mil 132.52 pesos; el dato se encuentra en la página de transparencia del Orfis, en el apartado de sueldos y remuneraciones de servidores públicos, artículo 15 fracción VIII, que corresponde al periodo enero-mayo de 2019.
Incluso, la remuneración de Portilla en la página oficial del Orfis resultó superior a la de una nómina que la mañana circuló en redes, donde aparecía con un sueldo mensual de 126 mil 500 pesos. Advertido del golpe trató de reducir el tema, sugiriendo que se había bajado el sueldo, y que podría consultarse su sueldo actual en la página de transparencia de la institución. Atenido a que nadie iba a buscar confirmarlo. Miente. Todo lo que pueda decir Portilla en contrario, lo refuta su propia fuente oficial de información.
Anoche todavía se podía acceder a dicha página y consultar su exorbitante sueldo, así como el resto de la abultada y onerosa nómina del Orfis. Véase como prueba las imágenes de las pantallas que se publican en la edición de hoy de Diario AZ.
Es evidente el dispendio salarial y el desacato en el Orfis a la política de austeridad del presidente AMLO; y ni se diga del exhorto en esa línea del Gobierno del Estado. Rebasa Portilla no solo el tope presidencial de 108 mil 656 pesos, por 67 mil 476 pesos, también gana muy por encima del gobernador del estado Cuitláhuac García quien tiene una remuneración mensual de 74 mil 938 pesos. Portilla gana al mes 101 mil 194 pesos más que el gobernador, más del doble.
Más de la plantilla voraz
Pero además varios de sus colaboradores son plantilla de lastre y sanguijuela presupuestal. Casi al nivel del Presidente de la República están tres de sus auditores especiales; con un sueldo mensual de 100 mil 232 pesos, Karina de la Fuente Izaguirre, de Fiscalización de cuentas públicas, misma cantidad asignada al mes para María Evelia López Maldonado, de Legalidad y Desempeño, y para Flor Alicia Zamora Pozos, de Evaluación y Atención Ciudadana. También remuneran con 100 mil 232 al mes al Director General de Asuntos Jurídicos, Oscar Ocampo Acosta, y con unos cuantos pesos menos, 100,032 pesos mensuales a María Yolanda Gómez Fernández, Directora de Administración. Un rango más abajo en el tabulador de derroche, Edda del Carmen Haaz Carreón, directora de auditoría técnica a la obra pública, recibe un pago mensual de 91 mil 319 pesos. Le sigue, en la tajada, la secretaria técnica Norma Hilda Jiménez con 83 mil 832 pesos y aún los directores generales del Orfis tienen un sueldo mayor que el Gobernador del Estado, por ejemplo, José Martín Cadena Baraja con 76 mil 902 pesos al mes como Director de Tecnologías de la Información, gana más que Cuitláhuac.
El Orfis tiene un presupuesto anual de 184.7 millones de pesos, de los cuales 118.6 se lo chupan en la nómina el voraz Portilla y sus secuaces del presupuesto. Además tienen una partida de 56 millones para servicios generales, de donde sacan para pagar a los despachos que les hacen el trabajo de las auditorias a dependencias.
El botín reeleccionista
Acostumbrado a saquear el botín del presupuesto, aparte de las extras que es sabido obtiene de exprimir a los alcaldes para limpiar las cuentas, los moches de los despachos contables y las recomendaciones de contratistas en los entes fiscalizables, no extraña que Portilla esté buscando desesperado reelegirse en el Orfis por siete años más.
Ya se arregló Portilla para su campaña con varios de los diputados locales de Morena; comparte desde ahora dividendos y ofrece cuotas a lo largo del nuevo periodo, se dice; entre estos, se mencionan el presidente de la Comisión de Vigilancia, Eric Domínguez, y sobre todo José Manuel Pozos Castro, el presidente de la Mesa Directiva, quien ya se siente el próximo secretario de Gobierno de Cuitláhuac ante la debilidad e inoperancia de Eric Cisneros. Pero no se ha comido aún Portilla, falta que se publique la convocatoria para los aspirantes al cargo de auditor –que ya no demora– y ver cómo se mueven los intereses del resto de los diputados para la votación del nuevo nombramiento.
Reprobado en anticorrupción y en austeridad
Una evaluación objetiva del desempeño de Portilla lo dejaría fuera, sin posibilidad de aparecer en la terna. Basta verificar el manejo de las atribuciones de fiscalización a su conveniencia personal en los informes de resultados para corroborar su actuación servil al grupo en el poder cuando están en la cima, y acusador una vez que son desplazados; además de derrochador y abusivo en los sueldos, como ahora queda demostrado. No pasa Portilla la prueba de dos de las políticas centrales del discurso de la 4T; reprobado en anticorrupción y también en austeridad republicana.