Asuntos Públicos – Sin austeridad en la nómina

Eduardo Coronel Chiu

No se ve la política de austeridad en el Gobierno del Estado. Pese al discurso y el decreto aprobado en la materia, el Primer Informe Trimestral de Gasto Público que elabora la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) actualizado hace unos días en su página de transparencia, registra un notable incremento de 25% en el rubro de servicios personales para el periodo enero- abril de 2019.
En sus propias cifras comparativas del estado de actividades, los gastos de funcionamiento ascendieron a 11 mil 446 millones de pesos, mientras que el mismo periodo del año anterior fue de 9 mil 617 millones de pesos, encontrándose que la diferencia está en los servicios personales, es decir, los gastos de personal o nómina. La columna de 2018 por servicios personales es de 8 mil 887.9 millones de pesos, que en 2019 es de 10 mil 993.8 millones de pesos, lo que representa un aumento de 2 mil 105.9 millones de pesos en el trimestre. ¿Cómo se aplicó este extraordinario aumento en la nómina? ¿No que se iban a reducir los sueldos y recortaron plazas?
A lo que sí le bajaron fue a los materiales y suministros, que reducen en 44.4 millones de pesos, lo mismo que a los servicios generales, donde presentan una reducción de 232.9 millones. Pero donde sí le batearon fue en la nómina.
Más ingresos, pero de la federación
De acuerdo con las cifras del citado reporte de la Sefiplan, en la tabla de ingresos presupuestarios del Estado, en el primer trimestre del año se obtuvieron 32 mil 203.8 millones de pesos, un incremento de 9.9% en total, que en realidad corresponde a mayores transferencia del Gobierno Federal. De esta fuente procedió el 92.7% de los ingresos, un importe de 29 mil 840. 8 millones de pesos, ¡2 mil 991.4 millones, 11.1% más que el periodo anterior!
Pero si de este excedente aplicaron a los gastos de funcionamiento, en la nómina 2 mil 100 millones, su balance positivo es de 885.5, millones, con todo algo les quedó, aunque no se pueda decir que fue por la austeridad, sino porque llegó dinero de más en participaciones, aportaciones y otros fondos federales.
Otros conceptos, confusos
Hay algunos cuadros, como el estado de situación financiera, con visibles errores, que ya tendrán ocasión de aclarar en los próximos informes o cuando se les requieran explicaciones. Por ejemplo, el activo circulante actual, por efectivo y equivalentes, es de 8 mil 370 millones, con una diferencia de 4 mil millones respecto de la cifra del mismo concepto de diciembre pasado y del periodo de marzo de 2018; confunde todavía más su nota a los estados financieros, donde comentan para marzo de 2018 una cifra de 8 mil 590 millones, obviamente con tal variación inexplicada no hay confiabilidad. De modo similar, el pasivo circulante presenta también variaciones notables no justificadas. Es el caso de las cuentas por pagar a corto plazo, mientras que en diciembre pasado registraron 2 mil 178.1 millones de pesos, al primer trimestre del año en curso es de 5 mil 93 millones de pesos, ¿de donde creció esta deuda 2 mil 914.9 millones de pesos? No hay una explicación, así que cabe especular que hayan pasado ahí lo que le deben a la Secretaría de Hacienda por el anticipo de participaciones por 3 mil 065 millones recibido en diciembre pasado. No lo dicen en ninguna parte, pero dicho anticipo aparecía en el informe de diciembre como “pasivos diferidos a corto plazo”, rubro que en el reciente informe viene en cero. Pero hay que echarle imaginación y adivinarles qué es lo que quisieron registrar en su caprichoso estado financiero. Del crédito bancario de corto plazo aun deben 2 mil 83 millones de pesos (de 2 mil 500 millones que tomaron en diciembre).
Por otro lado, hay pocas variantes en el pasivo no circulante. La deuda pública de largo plazo es de 41 mil 476.5 millones de pesos y se mantienen las provisiones a largo plazo por 10 mil 21 millones, que se sabe corresponde a los adeudos con terceros por conceptos fiscales, concretamente con el Servicio de Administración Tributaria por contribuciones retenidas, ISR, y no enteradas.
Palos de ciego
Cuando se inicia y desencadena una guerra lo que importa no es tener la razón, sino conseguir la victoria.
Como que andaban despistados los funcionarios del Gobierno del Estado en la denuncia penal que ayer presentaron contra el fiscal Jorge Winckler en la delegación estatal de la Fiscalía General de la República. Lo denunciaron en bola (8) el Secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros, y el secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado y una comitiva de diputados locales de Morena, por omisiones en su desempeño y presuntas complicidades con grupos criminales a los que no les publica –en la plataforma de datos de seguridad– las órdenes de aprehensión y menos las ejecuta.
El objetivo de remover al fiscal que les dejó el anterior gobernador es comprensible desde su punto de vista e interés; el problema de nuevo es la falta de una estrategia que pudiera ser eficaz para lograrlo. El camino ayer trazado no solo es tortuoso, sino improcedente. Cualquier curso básico de introducción al derecho les daría una noción de la estructura federal y sobre todo de la idea procesal de la llamada competencia o asuntos de los que puede legalmente ocuparse un órgano del estado. No hay de donde constituir un delito federal en las omisiones de actuación del fiscal, en todo caso, tendrían que volver a intentar otro juicio político, asimismo, si contaran con la colaboración del fiscal federal regional y en su caso del Fiscal General de AMLO para integrarle expediente van a un proceso largo previo a la formulación de una potencial acción de desafuero o procedencia, que como se sabe, debe instruirse en la Cámara Federal de Diputados, y aún en el extremo de que votaran allá su procedencia, dicha resolución política regresaría a la legislatura local para una votación que la validara. ¿Tendrán idea de la ruta crítica que intentan seguir? Padece este de gobierno la carencia de asesores legales y operadores políticos, a cambio de la abundancia de ingenieros mecánicos, agrónomos, policías que se dicen doctores y ex vendedores de autos usados. La cita de arriba se atribuye a Adolf Hitler que sabía de guerras, aunque perdió la segunda mundial, por fortuna.