Desde la Butaca – Downton Abbey

Cinéfilo Irredento

La visita del Rey y la Reina de Inglaterra a la Abadía Downton provoca caos general entre la familia Crawley y sus sirvientes.
La versión cinematográfica de Downton Abbey conserva el plácido ritmo narrativo de la popular serie británica, y quizás mejora un poco el aspecto visual con tomas más ambiciosas que ofrecen una idea práctica del tamaño y configuración del condado Grantham, administrado por la familia Crawley.
Sin embargo, por lo demás, Downton Abbey (la película) no se siente muy distinta de cualquier episodio de la serie. Claro, el libreto de Julian Fellowes aprovecha la ocasión para contratar más extras y crear eventos ligeramente más “espectaculares” (como un desfile)… pero a fin de cuentas conservó la sobriedad dramática que distinguió al programa, lo cual podría decepcionar a quienes esperaban algo más complicado, más intenso, o simplemente más… cinemático.
Por el lado positivo, Downton Abbey cumple su función de permitir a los fans (como yo) pasar más tiempo con estos entrañables personajes, como si se tratara de una visita con viejos amigos que no veíamos en mucho tiempo.
Entonces, el placer de la película no reside tanto en las gentiles intrigas de la familia Crawley y su servidumbre, sino en satisfacer nuestra curiosidad por saber qué han hecho recientemente, cómo han evolucionado algunas relaciones, y cómo encajan los “nuevos”. Igualmente la serie funcionó como amena (y muy superficial) lección de historia, ilustrando no solo las costumbres de la sociedad post-Edwardiana de Inglaterra, sino los cambios más importantes en la cultura occidental, desde algo tan simple como la introducción del radio, hasta la transformación política de Europa. Y ahora lo mismo ocurre con la película, ubicada en 1927 para reflejar (oblicuamente, desde luego) algunos eventos relevantes de la época.
Pero todo eso es secundario al asunto principal: ¿ya se casó Daisy? No, ese no es el asunto principal. Aunque sin duda es una de las múltiples sub-tramas de Downton Abbey, la cual distribuye eficientemente sus dos horas de duración para lucir a todos los habitantes de la mansión Downton, y ponernos al tanto de sus dramas individuales y aspiraciones personales. Lo único que faltó fue una historia para Teo, el sucesor canino de Isis.
En vez de recontar esas sub-tramas o alabar a los actores que ya conocemos, mencionaré algunos personajes y situaciones nuevas que me gustaron, y que podrían explorarse en futuras secuelas: la visita del Rey George V (Simon Jones… ¡Arthur Dent!) y la Reina Mary (Geraldine James) revelan algunos rencores familiares que involucran a Robert (Hugh Bonneville) y su prima Lady Maud Bagshaw (Imelda Stanton).
Por su parte, Lucy Smith (Tuppence Middleton), la dama de compañía de Lady Maud, guarda un secreto que podría convertirse en escándalo. Y también llega al pueblo el misterioso Capitán Chetwode (Stephen Campbell Moore), posible agente de la Corona enviado para averiguar si el irlandés Tom Branson (Allen Leech) es un riesgo de seguridad para la Visita Real, en vista de su ideología… plebeya. Y, bueno, hay muchos más, pero es más agradable descubrirlos con la parsimoniosa elegancia diseñada por Fellowes y el director Michael Engler (The Chaperone).
El único gran problema de Downton Abbey es que fue estrictamente realizada para los seguidores de la serie. La película no ofrece explicaciones sobre la identidad y función de los personajes, y tampoco hay un “Previamente en Downton Abbey” para ponernos al corriente, de modo que los espectadores casuales probablemente terminarán confusos y aburridos, y no lograrán apreciar todo aquello que complacerá a los auténticos aficionados.
Como uno de esos aficionados, espero sinceramente que Downton Abbey tenga múltiples secuelas (cronológicamente ya están a un paso del surgimiento del fascismo en Europa, y luego la Segunda Guerra Mundial… aunque tal vez eso les tocaría a los hijos de Mary y Edith), pero incluso si este fuera el final, recomendaría Downton Abbey como sólido legado de la serie que me dejó con una sonrisa… y con la nostalgia de la separación. Espero que no sea para siempre. Necesitamos saber si Teo planea tener cachorros.