Desde la Butaca – Itsy Bitsy

Cinéfilo Irredento

Una misteriosa reliquia provoca eventos extraños en la casa del coleccionista Walter Clark (Bruce Davison), pero los más afectados podrían ser su enfermera Kara Spencer (Elizabeth Roberts) y sus dos pequeños hijos.
En general me gustan las películas “híbridas” que no se conforman con un solo género para contar sus historias (por ejemplo, las comedias de terror, o las sátiras políticas). La combinación de estilos puede revivir premisas cansadas, o encontrar nuevas facetas en fórmulas que creíamos conocer de memoria.
O, en el caso de Itsy Bitsy, el horror y el drama familiar se apoyan mutuamente para completar las piezas faltantes en sus respectivas narrativas. Es una receta difícil de cocinar; y si bien al director Micah Gallo “se le quema la sopa” en un par de ocasiones, encontré el resultado más apetitoso de lo que esperaba (hacía mucho que no utilizaba analogías culinarias) (ya vi por qué).
Otra descripción de Itsy Bitsy podría ser “casa embrujada mezclada con ‘creature feature’”, donde un objeto maldito provoca fenómenos siniestros en un hogar disfuncional; pero esta vez no es un demonio o espíritu vengativo, sino una araña gigante que podría o no ser la diosa de una tribu perdida en busca de sacrificios humanos para castigar a quienes la sacaron de su entorno natural. No pregunten.
Y, por el lado disfuncional, tenemos a Kara (Elizabeth Roberts), enfermera divorciada en busca de una nueva vida, con la responsabilidad de dos hijos y una Tragedia del Pasado que no ha logrado superar. El excéntrico ex-arqueólogo Walter Clark (Bruce Davison) tiene múltiples problemas de salud y necesita una enfermera, lo cual suena perfecto para Kara, pues recibirá un buen sueldo y podrá criar a sus hijos Jesse (Arman Darbo) y Cambria (Chloe Perrin) en un entorno rural más saludable que la gran ciudad. Sin embargo, las cosas no salen como todos esperaban.
Kara tiene un secreto que hace más difícil su trabajo y provoca fricciones con su nuevo paciente; y además pelea constantemente con sus hijos, quienes no entienden la razón del súbito cambio de domicilio. Y, cuando parece que estamos viendo un melodrama “indie” sobre remordimiento y adicción, entra a escena la araña gigante. Bueno, no tan gigante como las de Eight Legged Freaks, pero al menos del tamaño de un perro mediano. Como sea, no quisiera encontrarla abajo de mi cama.
Con excepción de un clásico “gato-víctima”, la araña tarda bastante en atacar a estos atormentados personajes. Durante gran parte de Itsy Bitsy, la araña observa a sus víctimas potenciales, como estudiando sus conflictos y absorbiendo la agresión de sus discusiones y la amargura de sus recuerdos. Entonces, cuando finalmente hay una víctima, interviene la policía (con Denise Crosby como la Alguacil local), y la película adquiere una nueva identidad, más similar a la de cintas como The Monster y The Babadook, donde la araña podría simbolizar el “veneno” que corrompe las relaciones entre los personajes… al menos los sobrevivientes.
Las actuaciones me parecieron notables para una B-Movie de terror (¿es mi imaginación, o Elizabeth Roberts es idéntica a Kari Wuhrer?); la cinematografía es apropiadamente sombría, y la dirección de Micah Gallo (en un auspicioso debut) revela madurez y seguridad para contar la historia a su propio ritmo, permitiendo que sus contradictorios aspectos se desarrollen armoniosamente, sin estorbarse entre sí… lo cual es bastante impresionante cuando reconocemos la incongruencia de “drama familiar con araña gigante”. Trata de hacer eso, Christopher Nolan.
Por el lado negativo, todo esto significa que Itsy Bitsy se queda corta como película de horror. Pero la ausencia de sangre y violencia se compensa con la tortuosa atmósfera y suspenso inspirados por la interacción de los personajes y el inminente peligro de la deidad arácnida. Además, vale decir, los efectos prácticos y digitales son excelentes. La araña mecánica (diseñada por el estudio Dan Rebert Creations) se mueve con inquietante realismo; y la versión digital se integra perfectamente al material filmado, lo cual no debería extrañarnos, ya que el director Micah Gallo trabajó como productor de efectos visuales en cintas como Frozen, Hatchet II y Almost Human, así que tiene experiencia para lograr buenos resultados con poco dinero.
Entonces, no sé si Itsy Bitsy fue un buen melodrama independiente, o una adecuada experiencia de terror. Quizás no sea ninguna de las dos cosas. Pero me gustó su ambiciosa combinación de géneros, y admiré el talento del director para balancear elementos tan dispares en una historia que se siente al mismo tiempo muy humana, y con el toque justo de fantasía para simbolizar traumas comunes en el mundo real. Y para crear pesadillas en espectadores con aracnofobia.