Desde la butaca – Possum

Cinéfilo Irredento

El titiritero Philip Connell (Sean Harris) intenta deshacerse de una marioneta llamada Possum, pero no es tan fácil como parece.
El actor Matthew Holness, más conocido por la serie de culto Garth Marengi’s Dark Place, hace su debut como director con la cinta Possum, mostrando una sensibilidad muy distinta (y al mismo tiempo muy similar) a la que manejaba en aquella serie.
En cierto modo Possum pertenece al sub-género de “marioneta maligna” (al igual que Magic, Puppet Master y Dead Silence), pero sería más apropiado compararla con cintas como The Babadook, The Monster y Look Away, donde el horror simboliza los traumas psicológicos de un individuo afectado por eventos del pasado, que ahora se manifiestan en forma de alucinaciones, paranoia… o quizás algo más peligroso.
Antes que nada conviene aclarar que Possum es una cinta lenta y metódica, con una tenebrosa atmósfera que no busca sobresaltos gratuitos, sino un gradual incremento en tensión hasta oprimirnos tanto como al desesperado protagonista. En otras palabras: una experiencia de suspenso “a fuego lento” que pone a prueba nuestra paciencia y nos recompensa con esporádicas pistas para deducir el gran misterio de Possum, la siniestra marioneta con vida propia… o tal vez un inocente objeto inanimado que solo vive en las fantasías de su dueño.
Cierto, esta fórmula de “realidad vs. alucinación” no es muy original, e incluso diría que se ejecutó con mayor éxito en las cintas antes mencionadas (sobre todo The Babadook). Pero lo que Holness añade a la fórmula es un hipnótico estilo visual muy apto para transformar los deprimentes llanos de Norfolk (Inglaterra) en escenarios de grotesco surrealismo; y si añadimos las crispantes notas electrónicas de The Radiophonic Workshop, tenemos una potente combinación de ataques sensoriales que Holness manipula con perverso virtuosismo hasta sumergirnos en la torcida percepción de Philip.
Hablando de lo cual, Sean Harris (más conocido como el villano Solomon Lane en las dos más recientes cintas de Mission: Impossible) se transforma por completo para interpretar a Philip, un hombre perturbado por el pasado y temeroso del presente, que regresa al hogar de su infancia para recuperarse de ciertos fracasos profesionales. Lo acompaña la marioneta Possum en una inocua bolsa de piel que se convertirá en el foco del terror, ya que siempre cambia de lugar y nunca se queda donde la dejó su dueño. ¿Será posible que Possum quiera escapar para hacer algo malo? ¿O alguien está haciéndole una broma a Philip?
El “bromista” podría ser Maurice (Alun Armstrong), el tío de Philip que sabe más de lo que aparenta. Su casual crueldad y velados insultos revelan una tortuosa relación que podría explotar en cualquier momento. O tal vez Maurice es el único que sabe de lo que Philip es capaz, y lo vigila estrechamente para evitar la repetición de errores pasados.
Ambas actuaciones me parecieron extraordinarias, creando profundas dimensiones en estos lacónicos personajes, y expresando su disfunción con simples miradas y mínimos diálogos. Dos actores de carácter con el material adecuado para lucir su talento y demostrar su increíble rango emocional.
Como dije, Possum no es una película de “sustos”, pero aun así ofrece el excelso terror de una pesadilla viviente de donde no podemos escapar, o siquiera comprender cómo llegamos a ella. Possum requiere un poco de paciencia, pero vale cada minuto que nos mantiene a la expectativa de lo que hará la marioneta… o su dueño.
No sé si Matthew Holness continuará en el género de terror, o si regresará a la comedia post-moderna de Garth Marenghi’s Darkplace; pero, haga lo que haga, espero que trabaje más seguido. Y si quisiera colaborar de nuevo con su amigo Richard Ayoade… bueno, todos saldríamos ganando.