Desde la Butaca – Rocketman

Cinéfilo Irredento

Abigarrada biografía de Reginald K. Dwight (Taron Egerton), desde su complicada infancia en Middlesex, Inglaterra, hasta su transformación en estrella de rock bajo el nombre de Elton John.
Como fan de Queen y Mötley Crüe, disfruté sus recientes “biografías musicales” (Bohemian Rhapsody y The Dirt, respectivamente) a pesar de sus inconsistencias históricas y ocasionales tropiezos narrativos. Sin embargo no esperaba mucho de Rocketman, ya que nunca fui devoto de Elton John, y solo conozco algunas de sus más famosas canciones (mi favorita es “Rocketman” en versión de William Shatner). Obviamente respeto la posición y trayectoria de Elton John en la cultura popular… pero no es el tipo de música que suelo escuchar, y por lo tanto no sentía curiosidad por su biografía.
Bueno, pues me alegra decir que quedé gratamente sorprendido con la cinta Rocketman, la cual sustituye la rígida estructura de las “bio-pics” tradicionales con una fantasía musical donde las canciones de Elton John ilustran momentos representativos de su carrera (por ejemplo, “Saturday Night’s Alright for Fighting” acompaña su época como pianista en los rudos bares ingleses).
Esto significa que Rocketman combina pasajes biográficos con elaborados números musicales que no prestan mucha atención al realismo histórico o la secuencia cronológica. Fue una audaz propuesta del director Dexter Fletcher (quien, curiosamente, terminó Bohemian Rhapsody tras el despido del director original), con un resultado más elocuente y memorable que aquellas películas enfocadas en “los hechos”, que terminan ignorando la esencia de sus protagonistas.
Hablando de lo cual, una de mis partes favoritas en cualquier cinta de este tipo es el mágico proceso de la creación musical. Es algo difícil de capturar en cine, pero Rocketman consigue mostrar por igual el aspecto “técnico” de la composición, y la alquímica fusión de talentos que dieron vida al catálogo de Elton John, apoyado por el letrista Bernie Taupin (Jamie Bell).
Lo cual nos lleva a Taron Egerton, absolutamente impresionante en el papel de Elton John, donde mantiene el balance entre el hombre normal y la estrella de rock atrapados en un torbellino de fama y fortuna que no siempre pueden controlar.
Un tema recurrente en la cinta es la exuberante imagen pública del cantante como mecanismo de defensa para ocultar su tormento interno, y la actuación de Egerton nunca olvida esa dualidad. El secreto está en los detalles, y Rocketman aprovecha esa simple verdad para alcanzar un alto nivel emocional que no se diluye con las fantasías musicales.
Por el contrario, estas secuencias “imaginarias” (o como quieran describirlas) acentúan el drama y revelan facetas ocultas en el carácter de Elton John (por ejemplo, su interpretación de “I Want Love” donde participan sus padres, interpretados por Bryce Dallas Howard y Steven Mackintosh).
Finalmente, Matthew Illesley y Kit Connor me parecieron igualmente notables en los papeles de Reginald como niño y adolescente (respectivamente), cuando descubre su vocación musical. Desde luego Taron Egerton merece toda la aclamación recibida en el papel de Elton John adulto, pero estos niños contribuyen sustancialmente a enriquecer la personalidad del artista.
Entonces, no diré que Rocketman me convirtió en fan de Elton John, pero ciertamente encontré su historia mucho más interesante de lo que esperaba; y no fue solo por los aspectos biográficos de la película, sino por la brillante ejecución artística del director Dexter Fletcher, combinada con las poderosas actuaciones y la energía de la música que se vuelve parte integral de la narrativa, en vez de servir como simple adorno para vender “tracks” digitales. Aunque ciertamente cumplirá esa función; ya había olvidado “Pinball Wizard”, y necesito esa canción en mi “playlist” de favoritas.