Desde la Butaca – Shadow

Cinéfilo Irredento

Desafiando las órdenes del Rey, el Comandante Yu (Deng Chao) propone un duelo contra sus rivales políticos para unificar el reino medieval de Pei… aunque también podría iniciar una guerra que lo destruirá.
Y eso apenas cubre los primeros minutos de Shadow. De ahí en adelante encontraremos abundante intriga política, secretos, traiciones, y desde luego las impresionantes secuencias de batalla y artes marciales que distinguen las películas de Zhang Yimou.
No todas las obras del cineasta aspiran a esta opulenta escala; pero las que he visto se han convertido en clásicos modernos, revelando una épica visión armónicamente balanceada con el intenso drama personal que forma el núcleo de sus historias. Hero, House of Flying Daggers y Curse of the Golden Flower son claras muestras de ese talento; y ahora podemos añadir a la lista Shadow, una cinta madura y reflexiva que algunos podrían considerar menos “espectacular” que las antes mencionadas; pero la riqueza de sus temas y la profundidad de los personajes compensan el ritmo un poco más lento de lo normal, así como el laberíntico argumento que acumula suficientes “twists” y melodrama para llenar tres películas… y sin embargo se mantiene claro y lúcido, siempre y cuando pongamos atención.
Supongo que podríamos llamarle “shakesperiana” a la densa red de sub-tramas que se desarrollan paralelamente en Shadow, mostrando distintas perspectivas de la lucha por el poder en el Reino de Pei. El Comandante Yu no es lo que aparenta, sino una “sombra”… un doble entrenado desde niño para tomar el lugar del auténtico Comandante en situaciones de peligro. Y nada es más peligroso que desobedecer al Rey, quien está buscando una solución diplomática para resolver una amarga disputa territorial con el reino de Yang. Pero el Comandante está cansado de esperar, y organiza un plan con mucho honor e ingenio… y pocas probabilidades de éxito.
No describiré a cada miembro de la corte y sus respectivos planes; baste decir que todos los personajes de Shadow ocultan algo; y la gradual revelación de tantos secretos captura la atención del espectador durante el parsimonioso primer acto. Entonces, cuando comprendemos todo lo que está en juego, comienzan las batallas… y son mucho más satisfactorias porque su significado trasciende el espectáculo visual.
Lo cual de ninguna manera reduce la grandiosidad de las imágenes que ofrece Shadow. Yimou y su co-guionista Wei Li ponen igual esmero en el drama que en la acción, creando situaciones únicas en el cine “wuxia” que no solo lucen las tremendas coreografías de Zhitai Lin y Tengfei Tang, sino que complementan los temas de la película. ¿Quién hubiera pensado que una pelea con sombrillas ocultaría un subtexto ideológico tan contundente?
Deng Chao es impresionante en el doble papel del Comandante Yu y su “sombra” Jing. Sun Li es la esposa de Yu, cuya actuación es casi muda, y al mismo tiempo la más elocuente de la película. Zhang Kai es el Rey arrogante y caprichoso… pero de ninguna manera estúpido. Y Xiaotong Guan es la hermana del Rey, quien podría tener la solución a todo el problema si acepta sacrificar su futuro por el bien de la nación.
El estudio Digital Domain creó escenarios digitales increíblemente detallados que además explotan las ventajas estratégicas de palacios, puentes y el río donde se desarrolla la gran batalla final. Rara vez había visto la geografía de un lugar tan bien aprovechada con fines narrativos. Y, desde luego, todo se ve espectacular. Cada cuadro es una obra de arte que evoca la textura de los pinceles chinos, ya sea en una pelea bajo la lluvia, o caminando entre los murales del palacio de Pei. De hecho, me gustaría ver Shadow de nuevo para admirar su diseño y cinematografía, sin distraerme con el complicado argumento. Pero terminaría atrapándome el drama, porque es imposible ignorar la “voz” de Yimou.
En mi humilde opinión, Shadow es la película más ambiciosa de Zhang Yimou, aunque no haya sido la más atractiva (The Curse of the Golden Flower) ni la más emocionante (Hero). Pero es un gran testimonio de su talento para combinar drama y acción con una sensibilidad artística rara vez empleada en el cine contemporáneo. En otras palabras, un auténtico balance de Yin y Yang. Mente y Corazón. Sombrillas y Cuchillos.